
La imagen fotográfica se constituye como documento histórico, impregna la huella del alma de las cosas a travez de la luz. Desde este prisma, el retrato debiese ser validado como algo mas allá del registro de un rostro, del registro de un espacio; es un documento tangible de existencia. Es la petrificación del alma, de las personas, de los espacios. De las personas en los espacios; la reducción de las personas en el espacio.

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